Paco nuestro que estás en el cielo

Creo que hoy todo el mundo le pondrá una palabra bonita, una canción, un recuerdo, un beso al cielo de los genios o un lamento. Llevo esperando esta fecha para publicar esto con algún motivo, forjando una idea clara de lo que quiero expresar.

Para mí Paco de Lucía murió el 26 de febrero, no el día 25. Para mí falleció a las 9 de la mañana cuando me sonó el teléfono y Carmen Sánchez me dijo “Niña, levanta que Paco ha muerto”. Encendí el ordenador y me puse a llorar, sin saber que había pasado ni cómo había sido, poco me importaba. Yo tenía que escribir su esquela y eso era lo peor, no existía nada mas desagradable que decirle adiós a Paco. Y después de un año, no hay nada peor. Cada vez que pienso en él el sabor de la saliva me cambia y recuerdo esa sensación amarga. Paco vivía dentro de mí como el mejor recuerdo flamenco, su concierto en Fez (Marruecos) y de repente, la misma persona te da su lado oscuro, su ausencia. Cómo es posible.

Pero no era eso lo que venía a explicar, un año después, yo pienso mucho en él; me voy concienciando que no está y siento al flamenco menos protegido. Aunque Paco no se metía en nada e iba a lo suyo, siento que algo, además de su persona ha desaparecido. Quién se va a partir la cabeza pensando en la evolución de la guitarra flamenca o va a sacar un disco para ponernos firmes. Nadie. No quiero menospreciar a los demás guitarristas, pero como dice Tomatito “¿Quién no suena a Paco hoy en día?”. Era la verdad de la guitarra, exprimida a la máxima potencia. Cuando consiguió superar los límites de la virtuosidad y la perfección, pensó en adornarlo con un cajón peruano y comercializar su música con la fórmula del jazz, el sexteto. Si el jazz triunfaba por qué no iba a hacerlo la guitarra flamenca, por qué no improvisar en un escenario con músicos de otras disciplinas, por qué no tocarle a Manuel de Falla o a Joaquín Rodrigo. Y ya de últimas se dio el capricho de hacer un disco de copla para que el público lo volviera a encumbrar tras diez años de ausencia pero ¿Qué era lo que Paco nos tenía guardado para después? Es lo que quiero saber.

Los flamencos en otros tiempos pasaban fatigas, como siempre se ha dicho, ahora ya, los artistas vienen de otra vida alejada de pasar hambre y penas, sin embargo, tenemos otras penas y otras hambres.

Antes teníamos a Paco, esa persona de inquietud interior, que sufrió más de lo que demostró, que calló más de lo que dijo y que nos dio la gloria a su manera y a la nuestra. Paco hizo obras de arte hasta su ida, ya podría haber hecho una milonga de ida y vuelta de verdad. Desistió de entrometerse en la cultura de hoy, la llaman cultura pero no lo es; él tenía su guitarra y su cabeza, su personalidad. Nosotros lo teníamos a él.

Ha sido una estrella fugaz, aunque mirando las cifras no lo parece, lo ha sido; y aunque su Era continúe o necesitemos dos vidas para entender su lenguaje con la guitarra. Todo lo relacionado con él a mi siempre me ha parecido poco tiempo, un disco, un concierto, un documental… todo era como ¿ya?. Creo que siempre le faltó algo; cuando lo miraba en Marruecos había vacío dentro de él, estaba incompleto. Quizá aprendió a vivir y a reinventarse pero no terminó de creérselo. No sé lo que le pasaba, pero mi impresión fue tener a un hombre cansado delante de mí. No creo que supiéramos comprenderlo y no sé si pudo comprenderse a sí mismo. Ni con su guitarra, ni con su evolución. Quizá esperó eso, que el mundo lo entendiera, tantas veces como él le había dado la vuelta girando y girando. Autodidacta de la vida y de su profesión, maestro de maestros, nadie lo enseñó a nada y a nosotros, hoy tengo la sensación, que nos enseñó poco.

El flamenco se sigue tambaleando, seguimos en la cuerda floja donde el equilibrio es un contratiempo por bulerías, en cualquier momento nos vamos a caer. Sin la magia de Paco, sin avanzar, estancandos y perdidos, así es como yo lo veo, desde dentro y desde fuera. Un año con la bandera a media asta y lo que nos queda. Llevo un tiempo desanimada, no se si será por lo de Paco o porque es lo que toca, pero mi esperanza sin duda, se ha ido a escuchar a los que no están… a Félix Grande, a Morente, a Paco, a Mariana, al Torta y no sé si va a volver.

Mientras, solo quiero caminar…

Prueba de sonido previa al concierto de Paco de Lucía en Fez, Junio de 2.013

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