El despertar de las letras flamencas

Las letras para mí enriquecen mucho al flamenco, porque el flamenco tiene esa suerte de poder cambiar las letras del palo que se canta, cosa que en otras músicas no se pueden hacer porque no se cantan palos, se cantan canciones

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La ilusión de papel

Me rebusqué por dentro para sacar recursos y modelar el borrador. Ordené puntos, escribí, reescribí, cambié, eliminé y corregí. Prevaleció lo que consideré vital para entender el concepto de Flamencólica... una batería de relatos cortos, veintitantos, en cien páginas.

El camino de Soleá Morente

Soleá a veces me recuerda a la autenticidad de Camela, a la fragilidad de Jeanette, a la frescura de Las Grecas o a la energía de Alaska. Si a todo esto le sumo su genética es una bomba. Una declaración de intenciones que la lleva a nutrirse de música, en su más amplio concepto.

La nueva doctrina flamenca

Estamos viviendo un cambio en las programaciones de los festivales flamencos más importantes, han rebajado los filtros y alejado la frontera; el flamenco de raíz lo divisamos cada vez más lejos en el horizonte. Preocupa, entristece, indigna.

Querida Guiomar

Cuando pasó más de un mes de ese reencuentro, recibí un mensaje de tu madre donde me decía que estaba embarazada, desde antes de llegar a La Unión.

Rosalía: una flamenca de mi tiempo

Para mí, Rosalía no tiene cante en “Los Ángeles”; su estética es conceptual, su música es quizá experimental y parte del flamenco pero lleva otro camino. Busca registros y formatos con su voz de cristal; frágil, transparente, hiriente.

Del encaste y el desgaste

Domecq ha creado un toro de diseño a base de cruces genéticos que le ha proporcionado a un animal parejo y armónico, regular en comportamiento que facilita la lidia a los matadores de toros sin crearle demasiado peligro y así, la parte artística toma más espacio.

Mairena del Alcor: respirar y escuchar

Llegué sola, crucé el camino y entré sin saber ni donde estaba ni lo que me podía encontrar... y allí estaba Don Antonio Cruz García, en su silla de bronce sentado con su llave en la mano sobre cuatro maestros que también escribieron su nombre en la historia del flamenco.

El paso del tiempo -cuento flamenco-

El Duende volvió a vivir, y hasta hoy hay relatos y testigos de que sigue existiendo, sigue y continúa entre nosotros. Aparece ante mis ojos, ante los tuyos… Gracias a aquel hecho, a aquel mal presagio que nunca sucedió, hoy disfrutamos de su encanto en forma de palos.

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