Querido whatsapp

La de información que se pierde a través de la pantalla es brutal. Veo letras y emoticonos, y a partir de ahí, me tengo que imaginar la actitud, la intención, el tono. Me desgasta. Me agota.

El día que sin querer fui SARA BARAS

Un cartel en un tablón de corcho anunciaba la actuación flamenca de Rocío Hellín, pero los niños de esa edad no saben leer… me vieron aparecer y gritaron: ¡La Seño Baras ha venido!

Cicatriz

Le hice creer que se marchaba por su propio pie, sin darle ni una pista para que se percatara de que yo, también quise soltarle. Así, con una sonrisa y un deseo de buena suerte, quedándome en mi superficie, la que él conoce.

¿Qué es para ti el flamenco?

Transmitir es la base de cualquier arte, hasta del arte de la vida. Y sin querer creas un lenguaje propio, una identidad única que va siempre contigo.

El año maestro

Me paso los días limpiándome las entrañas. Busco los lugares donde me guardaron la esencia y he dejado de tener el corazón frío. Ya es.

Flamencos en la frontera

En los lares lumbrerenses el flamenco ha sido algo perenne que se acepta como parte de nuestras costumbres, la tradición flamenca se ha forjado en muchas familias por diferentes razones, pero sobre todo por la causa geográfica

El regreso a mi centro

La escalera del flamenco no está ordenada, hay escalones más altos, otros demasiado bajos y esto genera mucha brecha en el cante. Muchísima.

Miguel Lavi: los pocos sueños que yo sueño

Y ahora, en este mes raro, quería yo venir a este altar flamenco y escribirle lo que siempre borré en las reseñas, lo que cambié por silencio, lo que miré para otro lado.

Sara Baras y la sombras del flamenco

Hay muchos aficionados a los que le sorprende que Sara Baras llene tres días consecutivos el Teatro de la Maestranza de Sevilla con un aforo de casi 1.800 butacas mientras que otras figuras no salen de unos espacios más reducidos, peñas flamencas, festivales puntuales o programaciones como Bienal siendo su baile brillante, mágico o ancestral.

La madre que me parió

Recuerdo su mirada de admiración desde que era pequeña y bailaba, es la misma que le pone a mi padre cuando lo escucha, aún la tiene

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