El festival que vale una mina (I)

Hace dos días que terminó el Festival Internacional del Cante de las Minas, por fin, y el flamenco ha dejado de ser maltratado hasta la próxima edición. Quiero ser directa, concisa y breve, que hace mucho calor.

Tras las elecciones municipales, La Unión tiene nuevo alcalde, por lo tanto, nuevo presidente de la Fundación Cante de las Minas; mi colega Joaquín Zapata. Sí, mi colega, porque he vivido muchos y buenos momentos con él, buen aficionado al flamenco, buena persona, pero con nefasto criterio a la hora de tratar este arte desde una institución.

Si lo que querían eran números, creo que ha sido una edición exitosa… en cuanto a proyección mediática, impacto social y repercusión económica. No necesito tener las cifras para saber esto. La estrategia capitalista ha sido un triunfo absoluto y en breve publicarán esta noticia.

Han utilizado toda clase de premios institucionales para llegar a los números, premios que no tienen dotación económica, únicamente presencial. Es decir, tienes que ir a recogerlo, diría que son como embajadores del Cante de las Minas. Siempre habrá quien que crea que le reconocen la labor que hace cuando lo que les interesa es expandir su publicidad a un perfil de seguidor que no manejan, y a coste cero. ¿O piensa la actriz Hiba Abouk que es motivo para darle un premio el que escuche flamenco en su casa? ¿Y Omar Montes cree que valoran su música o es su repercusión en redes? Mismo patrón para la Fundación toro de lidia, donde hay un segmento de aficionados al toro que se relaciona con el flamenco, o al periodista Carlos Franganillo que presenta un informativo donde el Cante de las Minas ha aparecido durante estos días, y por si acaso, otro premio a un programa de la televisión regional y una quedada informal con los medios de comunicación acreditados, para tener a toda la prensa contenta. Reflexionen.

Todos han formado parte de un engranaje publicitario donde el flamenco llega a todos sitios, sobre todo a lugares donde no entienden de flamenco, pero eso no importa; el evento necesita números y su estrategia mediática está diseñada meticulosamente.

Por otro lado el ego, ese amigo que se vuelve enemigo cuando no sabemos controlarlo; ese que quiere hacer historia, que se te recuerde, como si fueras un gladiador de la antigua Roma o un personaje de Juego de Tronos. A Miguel Poveda no se le pueden hacer más cosas en La Unión, tiene premios, galardones, una losa en la plaza, una calle, es hijo adoptivo, ha sido pregonero y falta montarlo en un cohete espacial y que mueva la manita desde el cielo. Sí, Joaquín Zapata se apunta el tanto de hacerlo pregonero y de que de un recital en el primer año de su reinado. Venga, pasemos página. Ah no, que se compromete a grabar un proyecto sobre cantes mineros. Venga va, que ya solo le queda eso y el año que viene una masterclass. Después lo mandamos al espacio con Pitingo.

Y para recordar a alguien por lo que hizo hay que inmortalizar todo y tener un buen archivo de imágenes. Faltaría más. Si alguien no lo sabe, existe un director del festival del cante de las minas, sí, de verdad. Se llama Julio, ya lo fue en la anterior etapa de la derecha, pero en esta solamente es el sustituto. Tiene alguna fotillo, alguna declaración suelta, poca cosa, porque el alcalde tiene una alta resistencia a las agendas apretadas, además de que conoce el paño y le gusta, pero alguna migaja le ha dejado.

Julio es para el Cante de las Minas lo que Estrella Morente es para la Cátedra de Flamencología de La Unión. Son directores de esas entidades. ¿No lo sabían? Pues sí, desde hace diez años. Tirad de hemeroteca.

Esta edición ha dejado muchos despropósitos más que publicaré en unos días, sobre todo en el concurso, donde el polémico Desplante está ocupando las redes sociales de la afición con mucha sensatez y también los espacios de algún medio de comunicación. ¿O creían en La Unión que la afición no sabe lo que ve y lo que escucha?. Están acorralados y no sabemos por donde van a salir, en cualquier caso, la realidad ha superado a la ficción este año.

Me pregunto si la gente que participa en estos eventos, sea del modo que sea, es consciente del tratamiento que se le está dando al flamenco y de que ellos son una pieza más para conseguir un propósito ajeno lejos del arte y la cultura.

Continuará…


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3 comentarios sobre “El festival que vale una mina (I)

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