¿Criticar a la crítica?

El año ha sido una oportunidad para reflexionar sobre el estado actual de la crítica flamenca, la cual se ha convertido en crónicas inofensivas y carentes de profundidad. Se enfatiza la necesidad de una crítica independiente que respete la relación entre críticos y artistas, esencial para el desarrollo del mundo flamenco.

El festival que vale una mina (II)

Qué culpa tiene "La Yunko" de la situación que ha generado el fallo del jurado que ha sido quien ha puesto su baile a la altura del de Jesús Carmona, Eduardo Guerrero, Alba Heredia, Barullo o Belén López.

El festival que vale una mina (I)

Me pregunto si la gente que participa en estos eventos, sea del modo que sea, es consciente del tratamiento que se le está dando al flamenco y de que ellos son una pieza más para conseguir un propósito ajeno lejos del arte y la cultura.

Rafael Riqueni: el milagro de la guitarra

Rafael Riqueni nos hace ver el sol después de la tormenta, la luz de un alma herida y la sensibilidad en un personaje frágil que se escuda en su guitarra para convertirse en artista inmortal.

Gitanismo y payofilia

Ser gitano es un plus en el flamenco. No es tan fácil encontrar a un artista con los ocho apellidos gitanos. Por eso, la mayoría de artistas que no los tienen, aprovechan exclusivamente su porcentaje de sangre gitana, como rasgo de superioridad moral étnica. Y olvidan mencionar, mucho menos exaltar, su ascendencia no gitana.

El chico de las estrellas

El chico de las estrellas me ha enseñado que el amor es lo único que trasciende en las dimensiones del tiempo y el espacio, y que tal vez, debería de confiar en eso. Incluso si no logro entenderlo.

Los conceptos flamencos de mi abuelo Antonio

Hay que saber hablar, bautizar un pensamiento primero y seguir aprendiendo después. Suelo rechazar a los que llenan el espacio de palabras pero no dicen nada, a los que hablan pero no saben lo que dicen y a los que mezclan los conceptos sin rumbo alguno.

Los vivos y los muertos: Cumbre Flamenca Murcia

Supe desde el primer momento que nunca he dejado de ser flamenca, solamente dejo de mostrarlo porque vivo con un escudo que me cansa, siendo el flamenco el aire de mi libertad, la fuerza para seguir entre los vivos, y los muertos.

El año de la identidad

Me he preocupado mucho de volver a sentir mi identidad, de regresar a mi centro, a los lugares que necesito pisar, a  las personas que me abrigan. He ido a mirarme en otros ojos, a que me pongan las etiquetas que les transmito y darme cuenta de que soy muchas y ninguna a la vez. Quizá haya sido el año de la identidad.

Alguien

Hoy mi padre me decía que el quejío de Terremoto se merecía un monumento, puede que sea verdad. Lo estoy escuchando en bucle y creo que mi fobia hoy no se va a curar, pero ya estoy más cerca de superarlo. Ojalá algún día supere mi fobia, y pueda celebrarlo con alguien.

La conciencia del cante

El artista ha llenado el aforo, se ha empachado de aplausos porque la afición está seca de cante y mañana leerá el triunfo de su espectáculo con la cuenta corriente engordada. Y el bucle se repite, cada noche en un lugar distinto está el viaje en la máquina del tiempo.

¿Qué es para ti el flamenco?

Transmitir es la base de cualquier arte, hasta del arte de la vida. Y sin querer creas un lenguaje propio, una identidad única que va siempre contigo.

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