Lo prometido es deuda, así que, después de desgranar algunos despropósitos en la publicación anterior, quiero rematar este asunto entrando en la relación política con el festival y la polémica sobre el premio Desplante a la bailaora japonesa “La Yunko”.
LA INCOMPATIBILIDAD DE LA POLÍTICA CON EL FLAMENCO
El primer desatino de esta publicación es la contratación de Carlos Piñana que regresa como concertista a La Unión. A Serranito le hacen un reconocimiento (vale, está retirado), a Juan Ramón Caro un premio a su trabajo discográfico… pero una gala a Carlos Piñana. Con un par. ¿Qué no hay guitarristas flamencos para darles una gala y hay que poner a un ex concejal que vive a 20 kilómetros y que va año sí y año no? Me cago en mi vida. No decirme más que viene de una saga flamenca única en su especie, porque si hablamos de eso, es cierto que son únicos en su especie.
Otro detalle es no vincular la cuenta del Festival del Cante de las Minas con la visita de la secretaria general del Partido Popular Cuca Gamarra y del presidente de la Región de Murcia Fernando López Miras a La Unión el día de la gala de Pitingo, pero si publicar las fotos de los dos políticos firmando en el libro de honor y admirando el diseño del cartel de esta edición en el perfil Joaquín Zapata.
Hay que gestionar este tipo de acciones con criterio. No hay nada de malo en que el presidente de la Región visite el festival como gesto de apoyo, ¿por qué no se publica desde las redes del festival? porque la presencia de Cuca Gamarra transforma una visita que podría considerarse protocolaria de López Miras en una visita de colegas del partido.
Esto vuelve a justificar lo que llevamos denunciando hace tiempo. Nos quejamos de que el Cante de las Minas sea una herramienta política, pero no puede ser de otra forma porque el alcalde de turno se convierte automáticamente en presidente de la Fundación Cante de las Minas. No tiene nada que ver el alcalde sea aficionado o no, a la vista queda con Joaquín Zapata, colaborador en medios como Expoflamenco o Los Caminos del Cante no da pie con bola en su labor. O eres político o eres flamenco, pero organizar el festival con el bastón de mando me parece incompatible. Los alcaldes se excusan nombrando a un director de festival, que ya hemos visto en esta edición el peso y la función que tienen.
LA INCOHERENCIA DEL PREMIO DESPLANTE A «LA YUNKO»
Y terminamos con el mayor disparate del concurso: el premio al baile. Llegan a la final 3 aspirantes: María Canea (Huelva), Laura Santamaría (Sevilla) y “La Yunko” (Japón) y es ganadora absoluta la bailaora nipona.
LAS NUEVAS BASES DEL CONCURSO DE BAILE
He revisado las bases de la modalidad que se modificaron este año buscando algún resquicio que pudiera justificar esto. En la modificación de las bases se ha quedado un único primer premio, no hay segundo premio, en su lugar, hay una dotación de 1000 € para los concursantes que lleguen a la final y no tengan premio. Me parece algo compensatorio, aunque insuficiente, porque montar mínimo 3 bailes conlleva ensayar, y después todo el elenco debe de estar en la clasificatoria, semifinal y final. Evidentemente, ni la dieta (300 € por cada fase para todo el grupo) ni los 1000 € por llegar a la final son suficientes. El concursante de baile realiza una inversión que, a no ser que te lleves el primer premio, porque no hay otro, no se recupera.
LAS PROPUESTAS DE BAILE EN LA FINAL DEL CONCURSO
También he visionado los vídeos… ni los bailes que se interpretaron, ni los elementos que se utilizaron, ni la duración de la actuación… No hay NADA que justifique de forma justa la decisión del jurado de premiar a la aspirante que menos nivel ha presentado desde semifinales. Esto es mi opinión y la de cualquiera que vea los vídeos aunque no entiendas de baile: la calidad entre las finalistas es muy dispar. Y quiero extenderme en este punto porque me he destrozado rodillas y espalda en la danza muchos años y conozco el paño.
No veo la propuesta por alegrías de “La Yunko” con un valor técnico o artístico superior. No es la soleá por bulerías de María Canea, que en los dos primeros minutos se ha merendado cualquier propósito de la bailaora japonesa o los dos últimos minutos de Laura Santamaría, desde antes de comenzar la letra del remate por seguiriyas, no lo es, lo siento. A mi parecer, veo a María Canea más hecha que Laura Santamaría, quizá María hubiera lanzado más su carrera con el Desplante y Laura lo hubiera utilizado para terminar de pulir algunas aristas. Laura tiene técnica, también plasticidad, le imprime un carácter a la coreografía, es sólida pero también ligera, la expresión de cintura para arriba la hace con gusto y saber, y además, la composición musical ha sido arriesgada desde el arranque con dos voces quejándose.
Por otro lado, María Canea me parece original y muy flamenca, quizá es la que expresa más flamencura de las tres. Además de tener un zapato muy limpio y veloz, giros pulcros y unas manos muy elegantes, María baila al cante y sirve al flamenco, y eso es lo que transmite, por este motivo me parece superior a las otras dos finalistas. A “La Yunko”, veo que se limitó a girar sobre sí misma para lucir algo el mantón y la bata de cola y ofreció una escobilla de academia de pueblo, de nivel intermedio para adolescentes. Con todo el respeto, no puedo decir otra cosa. Y si no es de recibo compararla con sus compañeras de esta edición, podemos comparar sus alegrías con las que hizo Yolanda Osuna, Macarena Ramírez o Cynthia Cano, son obras de arte y las tres han sido finalistas de La Unión, pero ninguna premio Desplante. Les faltó ser japonesas.
LAS PREGUNTAS SON INEVITABLES:
¿Cómo no se percataron en el jurado de esta falta de nivel?
¿Estaban pensando en el titular: “La primera bailaora extranjera en ganar el Desplante en el Cante de las Minas”?
¿Le impusieron al jurado premiar a alguna aspirante y se rebelaron premiando a otra?
¿Influyó en el fallo del jurado que uno de los miembros del jurado es japonesa?
¿Tiene que ver que otro miembro del jurado contratara a la ganadora meses atrás?
¿Por qué Blanca del Rey, miembro del jurado experta en baile, finalmente no estuvo en el jurado tal como se anunció?
EL PREMIO DESPLANTE MAS POLÉMICO Y MENOS MERECIDO DEL CANTE DE LAS MINAS
La Yunko no merece el Desplante. No se explica. No existe motivo para justificar ese premio. Lo siento por ella, además, no creo que ella no vea que su propuesta fue pobre y mediocre en comparación a las otras. También lo siento por los demás ganadores, porque el concurso ha quedado empañado con esta locura. La habrán premiado con otro criterio ajeno a su calidad y a su nivel artístico, criterio que desconocemos y que no van a hacer público. Ya han intentado desviar la polémica aludiendo el rechazo de la afición por su país de procedencia, menuda estrategia deplorable. Y una pregunta para la ganadora, conociendo un poco la cultura y el sentido de la justicia japonesa, ¿no se plantea rechazar un premio que no merece? imagino que no, que se ha encontrado con el premio y va a exprimirlo y disfrutarlo, a fin de cuentas, qué culpa tiene «La Yunko» de la situación que ha generado el fallo del jurado que ha sido quien ha puesto su baile a la altura del de Jesús Carmona, Eduardo Guerrero, Alba Heredia, Barullo, Belén López, Fernando Jiménez, Hugo López o Rocío Garrido.
EL SILENCIO COMO RESPUESTA A LA DENUNCIA PÚBLICA
Un jurado que no puede sostener su decisión y la organización no puede defenderlos con un argumento sólido que se base en el nivel y la calidad de las propuestas que se vieron en la final. En vista de este silencio por parte de todos los implicados, entiendo que a ellos les importa un pimiento el concurso. Es mucho más atractiva la idea de viajar a Japón para promocionar el Cante de las Minas, con una bailaora autóctona, hincharte a sushi en tu visita, que La Unión se llene de japoneses y aumentar el impacto económico con un concurso en plena decadencia y agónico de calidad gracias a lo que valoran y premian, un festival sin aspiración a mejorar ni a progresar.
Intuyo que va a volver “Las Minas Flamenco Tour” una gira con artistas premiados en La Unión que inventó el ex alcalde Paco Bernabé, espejo donde Joaquín Zapata se mira y se relame. Así podrá viajar con los artistas a países que quiera conocer y echarse fotos a la vez que el evento pierde credibilidad y autoridad en el sector.
Así es como utiliza el festival del Cante de las Minas a las personas y al flamenco, razonen si estas humillaciones son de recibo. Si el flamenco tiene que caer en picado para solventar los complejos . Si el arte merece estar a los pies de la política y ser víctima de intereses ajenos a la cultura. Yo tengo claro que no, hay que poner límites y vengo aquí como única herramienta que poseo a denunciar este disparate.
Salud y libertad.
Feliz mitad de verano a todos.
Descubre más desde Flamencólica
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
Deja un comentario