Un regalo invisible -cuento flamenco-

De pronto, enmedio de aquella célebre fiesta, se abrieron las puertas de la sala y la gente le dió paso a una mujer oscura, ataviada con viejos trapos que cubrían su cuerpo, la arrugas marcaban su cara y por la espalda le caía una larga trenza de pelo negro.

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#ElNiñoDelGlobo

Yo imaginaba cómo el Niño del Globo me pasearía de la mano para no perderme, me explicaría escalas con seis cuerdas, haría magia con ellas, crearía melodías nuestras, enrabiaría con mis bromas y me apretaría contra su pecho para no tener miedo.

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