Alguien

Dejar octubre en blanco ha sido lo mejor, porque no sabía qué publicar. Tenía textos muertos de sueño que no me convencían, y ahora, intentando curar mi fobia a las seguiriyas y sintiendo angustia, decidí que este texto podría ser la nueva publicación. Aquí está.

La ansiedad que me provoca escuchar seguiriyas en audio hace que me acuerde de alguien. Yo tengo a alguien, de esos de los que abro la conversación de whatsapp, lo veo en línea y me sudan las manos. Cierro la conversación, y nunca le escribo.

Alguien que cada vez que me ducho me pregunto si mi ducha le parecería tan diminuta como a mí me lo parece. Ese que cuando te pruebas la ropa y te miras al espejo te preguntas si esa prenda le gustaría.

Alguien a quien cuando observo belleza me gustaría compartirla con él y si escucho mil canciones, todas tienen algo que podría comentarle. Ese alguien que te viene a la mente cuando le pegas el primer trago a la cerveza y piensas qué estará haciendo en ese momento.

De quien te imaginas cuando lo volverás a ver y te tiembla todo, como me hacen las seguiriyas. Pero por otro lado me gustaría temblar.

Alguien a quien la primera vez que lo vi no imaginé que sería después, ni qué es ahora, ni qué será. Alguien de quien siempre me parece que no sé nada y quiero saber todo.

Yo tengo a alguien que cuando no puedo dormir lo pienso porque creo que así es más fácil verlo en mis sueños. Pero casi nunca ocurre. Y le preguntaría mil cosas, pero después nunca le pregunto nada. Me imagino una conversación sincera a las tres de la madrugada que nunca ha existido, probablemente nunca existirá.

O que me suene el teléfono y ver su nombre parpadeando en la pantalla, pensar si cogerlo o no, solo por no tardar dos segundos en descolgar.

Alguien de quien repaso en mi mente la última conversación, la última palabra, el último abrazo y el último gesto mientras se perdía en mi multitud.

Alguien que cuando me como un tomate raf con unas anchoas de Santoña me pregunto si a él también le parecería un manjar.

Y me encantaría contarle lo que me gusta dormir.

Suelo pensar que todos tenemos un alguien, o muchos alguien. Quizá nunca lo sabrán. Puede que me lean y no se sientan señalados. Esa es la gracia. El desahogo. Como las seguiriyas.

Hoy mi padre decía que el quejío de Terremoto por ese cante se merecía un monumento, puede que sea verdad. Lo estoy escuchando en bucle y creo que mi fobia hoy no se va a curar, pero ya estoy más cerca de superarlo.

Ojalá algún día supere mi extraña fobia, y pueda celebrarlo con alguien.

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